
Esas cosas que te regala la vida, al mismo tiempo que el enchufe constante de la rutina. Unos mates por la mañana, charlas de sillas, de flores, de risas y de reencuentros. Pequeñas rituales para el tiempo, enormes abrazos para el alma, conversaciones de cielo despejado y sol radiante, reflexiones entre las Surtido Bagley. Olvidar que somos casi maquinas funcionales a este sistema que te come de a poco la vida, olvidarse de a ratos y pensar en lo bueno, negar todo, vivir en las nubes y respirar eternidad. Pensar en el amor, disfrutar.
Vivir.
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