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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Fin II

La taza se fue convirtiendo en un símbolo muy lenta y progresivamente. Nació como un una muestra de amor puro, el tiempo y el uso hicieron que su color dejara de ser igual, supo caerse un par de veces, pero jamas se quebró, sin embargo le quedaron cicatrices, faltantes de losa en su base y bordes, pero seguía siendo una buena taza.Sin embargo, las malas prácticas hicieron que la estampa que supo tener fuera despegándose, el microondas terrorífico le fue rajando la piel de a poco, mientras resistía con lo que le quedaba y sus feas cicatrices. Llegó un día 12 y dejó de ser útil, estética, agradable; fue reemplazada, pero no destruida, yació guardada para, quien sabe, intentar volver al pasado en algún tiempo distante. Si algún día se volverá a usar, o quizá si algún día pueda ser reemplazada por otra con estampa, es imposible de saber. Ahora uso una taza fría, blanca, llena de nada, vacía de todo, sin estampas, pero también sin rasgaduras.