Trabajo práctico para Diseño de Sonido:
Escucho cumbia a un volumen considerable, que viene del
equipo musical de algún vecino que no tiene mucha consideración por los gustos
musicales de los otros. Además alguna voz que canta por sobre la cantante. Esto
me genera bastante irritación. También escucho la puerta principal de mi casa
abrirse y cerrarse con bastante frecuencia. Hay movimiento. Una ventana que se
cierra, acompañada unos segundos después por autos que pasan, bocinas, hacen
denotar la presencia humana. Los pájaros también están presentes con su canto,
mi perro, Eddie, aporta a este bochinche con su ladrido grave.
Albañiles que están en el patio de un vecino con
conversaciones irrelevantes, además silban y mueven sus materiales de construcción.
El ruido de una pala en el material, el ruido de un cortafierros probablemente
rompiendo pared, me irrita bastante, y la música de cumbia que ya se transformó
en un sonido de fondo ayuda a ese sentimiento poco feliz.
La puerta principal otra vez, seguida de sonidos de bolsas.
Esto me da hambre.
Persianas que se abren, como gente que recién se levanta o
que simplemente recién deja que la luz entre en su casa. La cumbia sigue
estando, lamentablemente me estoy acostumbrado, pero sigue sin ser un sonido
feliz para mis oídos.
Mi habitación. 11:00 a 11:15
12/3
Escucho el sonido de los ventiladores de mi computadora como
protagonista de la escena, de fondo algunos grillos que no incomodan porque se
escuchan bastante lejanos. Todo está muy tranquilo. Un silencio que genera
mucha tranquilidad. Aunque al mismo tiempo ese silencio tan silencioso que no
deja que nada se escuche, me hace sentir que estoy de repente sordo, sordo por
no escuchar nada de lo que pasa. Una contradicción bastante absurda, pero no
descabellada si se está en esta situación. Seguramente más allá de mi
habitación están pasando cosas, pero no lo sé. Cuando se corta el sonido
pareciera que se corta la vida misma, o que se pausara al menos. Más tarde el
suspiro de mi perro al otro lado de la puerta en el pasillo, acostado el, me
hace dar cuenta de que no se congeló el mundo ni que estoy sordo. Sin embargo
el silencio me sigue abrumando, haciéndome pasar de la tranquilidad de
disfrutarlo a la impaciencia de sentirlo de esa forma tan atroz.
Mi habitación. 2:05 a 2:20
13/3
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