Estaba conversando con mi abuelo Juan, una de las personas importantes en la formación de mis valores (junto con mis viejos y rasgos de mi otro abuelo, Rodolfo). Entonces conversábamos ahí, sentados alrededor de la mesa principal de su casa, algunos atentos y otros despistados, estaban mis hermanos en la mesa también. Hablábamos con Juan sobre los enojos y las consecuencias de estos, también. Él nos contaba de sus malas experiencias y de lo que había podido aprender de estas. Dani era más chico, y más inocente, aprendía de lo que le respondía de lo poco que conozco de esta vida. De repente pasé a otro lugar, quizás a otro tiempo. Vio usted como son los sueños, tan maravillosos -en ocasiones- como impredecibles. Y ahí estaba ella: -Que hacías? Me dijo sonriente. -Pensaba en vos, le dije. A lo que respondió con un gesto difícilmente traducible en palabras, en un solo gesto expresaba un millón de cosas, y seguramente se hace largo el asunto si me pongo a detallar una po...
Ahora casi todo fotografía